Guía · 6 min · por Daniel Varela

Cómo saber si el oro es verdadero: 6 pruebas que puede hacer usted

Punzón, imán, densidad, ácido, XRF. Cuál sirve para qué, cuál puede arruinar una pieza y cuál es la única concluyente.

Casi todas las semanas alguien entra con una pieza que heredó y la misma pregunta: ¿esto es oro? Hay seis maneras de averiguarlo. Cuatro las puede hacer usted en su casa y dos necesitan instrumental. Ninguna de las caseras es concluyente por sí sola, y una de las más populares puede arruinar la pieza. Vamos en orden, de la más inofensiva a la más invasiva.

1. El punzón. Busque un número diminuto en el interior del aro, en el cierre de una cadena o en el reverso de un colgante: 999, 916, 750, 585 o 375. Corresponden a 24k, 22k, 18k, 14k y 9k. También puede aparecer como «18K» o «14K». Un punzón es un buen indicio, no una prueba: se puede falsificar, y muchas piezas antiguas legítimas nunca lo llevaron. Que no tenga punzón no significa que no sea oro.

2. El imán. El oro no es magnético. Si un imán fuerte —de neodimio, no el de la heladera— atrae la pieza, hay hierro o níquel adentro y no es oro macizo. Ojo con dos trampas: el cierre y el resorte de una cadena suelen ser de acero aunque la cadena sea de oro, y un baño de oro sobre un núcleo no magnético (latón, cobre) pasa esta prueba sin ser oro. Sirve para descartar, no para confirmar.

3. El peso y la densidad. El oro es notablemente pesado: 19,3 g/cm³, más del doble que el acero. Una pieza de oro se siente densa de un modo que sorprende. Con una balanza de cocina precisa puede estimar la densidad pesando la pieza en seco y después sumergida en agua. Es la prueba casera más informativa, pero no distingue oro macizo de una aleación pesada bien hecha, ni sirve con piezas huecas o con piedras.

4. La marca en la cerámica. Frote la pieza contra un plato de cerámica sin esmaltar. El oro deja una raya dorada; la mayoría de las imitaciones dejan una raya negra o gris. Es rápido, pero raya la pieza. No lo haga en una superficie visible, y no lo haga nunca en una pieza que le importe.

5. El ácido. Es el método clásico de mostrador: se hace una marca en una piedra de toque y se le aplica un ácido calibrado para cada quilataje. Es preciso, barato y destructivo en el punto donde se prueba. Un tasador serio lo hace en un lugar que no se ve, se lo avisa antes y le muestra el resultado. Si alguien le raspa la pieza sin decirle nada, eso solo ya es motivo para llevársela.

6. El espectrómetro XRF. Fluorescencia de rayos X: se apoya la pieza en el equipo y en segundos devuelve la composición exacta de la aleación, sin tocarla. Es la única prueba concluyente y la única que no deja marca. Es lo que usamos acá, y es lo que debería usar cualquier casa que le vaya a pagar en función de la pureza.

Lo que un baño de oro no puede ocultar. El desgaste. Mire los bordes, la parte interna del aro, los puntos de roce: un enchapado se abre con los años y deja ver el metal gris o rojizo de abajo. Y el olor: el latón oxidado tiene un olor metálico característico que el oro no tiene.

El caso de las piezas heredadas. Una alhaja de familia puede ser oro legítimo sin punzón, con un cierre de otro metal y con una piedra que descoloca el peso. Ahí ninguna prueba casera cierra, y conviene una lectura con instrumental antes de decidir nada. Si quiere entender cómo se traduce la pureza en un número, está explicado en Cómo se determina el precio del oro 18k; y en cotización de metales publicamos el valor del gramo de cada quilataje al día de hoy.

Verificación sin cargo. Traiga la pieza a Av. Alvear 1712 y la leemos con XRF delante suyo, le digamos lo que le digamos y decida vender o no. No cobramos por saber qué tiene.

A brief conversation, no commitment

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