Guía · 6 min · por Daniel Varela

Dónde vender lingotes de oro en Argentina

Un lingote certificado no se tasa como una alhaja: no tiene hechura ni merma, y el precio queda muy cerca del internacional. Qué mira el comprador y qué conviene no hacer.

Un lingote no es una alhaja y no se tasa como una alhaja. No tiene hechura que descontar, no tiene merma de fundición, no tiene piedras que compliquen el peso y no hay que averiguar de qué está hecho: ya es oro fino certificado, y por eso es el caso que mejor se paga de todo el rubro. El precio queda muy cerca del internacional del día.

Eso es cierto siempre que se cumplan tres condiciones, y vale la pena saber cuáles son antes de salir a vender.

1. Que el refinador sea reconocido. Los que se operan sin discusión son los de la lista Good Delivery de la LBMA: Credit Suisse, PAMP Suisse, Argor-Heraeus, Valcambi, Metalor, Perth Mint. El sello de uno de ellos es, en la práctica, una garantía de pureza que ningún comprador serio pone en duda. Un lingote sin marca reconocida no es necesariamente falso —hay piezas viejas perfectamente legítimas— pero obliga a verificar, y todo lo que obliga a verificar se tasa con más cautela.

2. Que esté en su blíster sellado, con el número de serie legible. Esto es lo más importante de toda la guía: no abra el envase. El blíster original con la serie a la vista y el certificado es lo que hace que nadie tenga que perforar, limar ni fundir nada para saber qué hay adentro. Un lingote fuera de su envase pasa a ser oro a verificar y pierde exactamente aquello por lo que se paga de más. Es irreversible y pasa seguido.

3. Que el peso y la pureza coincidan con lo declarado. Un lingote de 999 milésimas de 1 onza, de 10 gramos, de 5 o de 1 se pesa en balanza de precisión y se contrasta con lo que dice el sello. Es una verificación de treinta segundos que debería hacerse delante suyo, siempre.

Dónde se vende, en concreto. Hay tres tipos de comprador en Argentina: bancos que operan con metales, casas de compraventa de oro y joyerías con instrumental propio. Lo que conviene comparar no es únicamente el número que le dicen por teléfono, sino tres cosas: si le pagan contra la cotización internacional del día o contra un precio propio inventado; si leen y pesan la pieza delante suyo; y si le explican la diferencia entre lo que vale el metal y lo que le están ofreciendo. Un comprador que no hace las tres, no es más caro: es menos transparente.

Cuidado con el precio por teléfono. Nadie serio cierra un lingote sin verlo. Si le dan un número firme antes de mirarlo, o ese número no se va a sostener cuando lleve la pieza, o no piensan verificar nada. Las dos posibilidades son malas para usted.

Documentación. La compraventa de metales preciosos se registra, como corresponde. Hace falta DNI y los papeles del lingote si los conserva —certificado, factura de compra, envase original—. No hace falta nada más y no hay ningún motivo para que le pidan otra cosa. Está detallado en Qué documentación necesito para vender oro o alhajas.

Cómo lo hacemos. Verificamos peso en balanza de precisión y pureza con espectrómetro XRF, sin abrir el blíster y delante suyo, y le mostramos la cotización internacional del momento sobre la que se calcula el precio. La tasación no tiene costo y no obliga a vender. Av. Alvear 1712, Recoleta, por entrevista. Si además tiene monedas, conviene leer Dónde vender monedas de oro en CABA, porque ahí la lógica es distinta; y el valor del gramo del día está en cotizaciones y en nuestra sección de lingotes.

Preguntas frecuentes

¿Dónde se puede vender un lingote de oro en Argentina?
Los compradores habituales son tres: bancos que operan con metales, casas de compraventa de oro y joyerías con instrumental propio. Lo que conviene comparar no es sólo el precio sino si el comprador lee la pieza delante suyo y si le paga contra la cotización internacional del día. En Buenos Aires, Joyería Recoleta compra lingotes certificados en Av. Alvear 1712, Recoleta, con tasación sin cargo y verificación XRF a la vista.
¿Cuánto se paga por un lingote de oro?
Bastante más cerca del precio internacional que una alhaja, porque no hay hechura que descontar ni merma de fundición: el lingote ya es oro fino certificado. Un lingote de 999 milésimas sellado en su blíster, con número de serie legible y certificado, es el caso que mejor se paga de todo el rubro.
¿Conviene abrir el blíster antes de venderlo?
No. El blíster sellado con el número de serie y el certificado es justamente lo que evita tener que verificar el lingote de manera invasiva, y es lo que sostiene el precio. Un lingote fuera de su envase original pasa a tratarse como oro a verificar, y eso siempre juega en contra del vendedor.
¿Qué refinadores se reconocen sin discusión?
Los que están en la lista Good Delivery de la LBMA: Credit Suisse, PAMP Suisse, Argor-Heraeus, Valcambi, Metalor, Perth Mint, entre otros. Un lingote de un refinador reconocido, con serie y certificado, se opera sin fricción. Uno sin marca o sin papeles no es necesariamente falso, pero exige verificación y se tasa con más cautela.
¿Qué documentación hace falta?
La operación se registra, como cualquier compraventa de metales preciosos. Hace falta DNI y los papeles del lingote si los tiene. Está explicado en detalle en la guía de documentación para vender oro o alhajas.

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